La Airef estima apenas un alza del 3,2% anual en el segundo trimestre

Calviño se empeña en que el PIB crecerá este año un 4,3% a pesar de los indicios de recesión

La vicepresidenta económica, Nadia Calviño, en el Congreso.
La vicepresidenta económica, Nadia Calviño, en el Congreso.

La vicepresidenta primera y ministra de Economía, Nadia Calviño, sigue convencida de que el PIB crecerá este año un 4,3% y no tiene de momento intención de alterar sus previsiones, a pesar de que un gran número de casas de análisis, la última Standard & Poor’s, da por hecho que España puede entrar en recesión técnica este invierno.

Se considera una recesión técnica cuando el PIB se contrae durante dos trimestres consecutivos. Tampoco en España faltan voces al respecto, incluso de instituciones públicas como la Autoridad de Responsabilidad Fiscal, encargada de fiscalizar las cuentas públicas. Según la AIReF, ya en el tercer trimestre, y de acuerdo con su modelo estadístico -que mide los datos a diario-, el PIB podría caer un 0,2% entre julio y septiembre como consecuencia principalmente del empeoramiento del mercado laboral.

En agosto, el número de afiliaciones a la Seguridad Social se redujo en más de 160.000 personas, y esta tendencia puede agravarse como consecuencia del fin de la temporada turística. A pesar de este eventual retroceso de la actividad, la AIReF estima que, en términos anuales, el PIB seguiría creciendo a un ritmo del 3,4% en dicho tercer trimestre, casi un punto menos de las previsiones del Departamento de Economía para el conjunto del año.

España afronta varios vientos de cara que pueden aguar el optimismo del que hace gala el Gobierno. Una inflación que se sitúa actualmente en el 10,4%, las tensiones en los precios de la energía y principalmente del gas, en aumento tras la decisión de Rusia de cerrar hasta nueva orden el gasoducto Nord Stream, que venía nutriendo de este combustible principalmente a Alemania, y ahora la subida de los tipos de interés decidida por el Banco Central Europeo.

Pero el Ministerio de Calviño aduce razones para mitigar la importancia de tales fuerzas contrarias al crecimiento. Según el secretario de Estado Gonzalo García Andrés, la mayor parte de la inflación es importada y da indicios de estar progresivamente moderándose. En cuanto al precio del gas, aduce que como consecuencia de la guerra de Ucrania se ha disparado el almacenamiento de gas, que alcanza en estos momentos el 80% de la capacidad disponible.

Al mismo tiempo se está procediendo a la diversificación de las fuentes de suministro, con mayores importaciones de gas de Estados Unidos y de otros países, que puede convertirse en fácilmente comercializable gracias a la abundancia de plantas regasificadoras españolas.

Finalmente, Economía resta trascendencia a la subida histórica de un 0,75% de los tipos de interés porque «la situación de las empresas y de las familias es bastante sólida y su posible impacto sobre la depresión de la actividad va a ser reducido». También piensa que la prima de riesgo, la diferencia entre el precio del bono español en comparación con los emitidos por Alemania, es moderada, de manera que se mantiene la previsión de que la deuda pública sobre el PIB se vaya situando a lo largo de los próximos meses en torno al 115% y caiga hasta el 110% en 2025.

La visión oficial sobre la evolución de los beneficios y de los salarios está marcada igualmente por el optimismo: «Los aumentos están siendo prudentes y no se detectan los llamados efectos de ‘segunda ronda’ que podrían acelerar la velocidad de la inflación». No obstante, para consolidar esta situación sería «esencial un pacto de rentas con carácter plurianual», afirman.

A pesar de estas perspectivas presididas por el positivismo más extremo, la mayoría de los analistas opina que la recesión será tarde o temprano inevitable si, tal y como ha anunciado el BCE, las subidas de tipos de interés continúan y se mantienen en los próximos meses a efectos de empezar a cortar en seco la inflación

 

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